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Quiénes somos

Cortijo Zahan, una familia olivarera de Jaén

…y todo esto, ¿por qué?

«Que Cortijo Zahan llegue a cada rincón, a cada cocina, a cada restaurante del mundo»

Una empresa familiar que continúa un sueño

Somos una empresa familiar y, como tal, nos componemos de abuelos, hermanos, tíos, primos, sobrinos y nietos. Juntos continuamos el sueño que un día tuvo nuestro abuelo, D. Rafael Jiménez del Río: que su Cortijo Zahan llegase a cada rincón, a cada cocina, a cada restaurante del mundo. Que Cortijo Zahan sea una referencia en la dieta mediterránea.

Nuestras variedades

Mar de olivos en Porcuna y Arjona

Nuestras fincas se encuentran en las comarcas de Porcuna y Arjona, tierra olivarera por excelencia. En ellas trabajamos principalmente dos variedades de aceituna: picual y arbequina.

Recientemente hemos plantado dos nuevas variedades que creemos que darán mucho de qué hablar: arbosana y koroneiki.

Picual

¡Espectacular!

Una aceituna de gran calidad y rendimiento. Con ella elaboramos un aceite de oliva virgen extra de gran estabilidad, con un frutado característico y aromático, un ligero amargor y un punto picante.

Arbequina

El tesoro

Traída a España por el duque de Medinaceli. Nuestra familia fue la primera en introducir esta variedad en la provincia, referencia mundial en este cultivo. La llaman «la beluga» de las aceitunas: sabores intensos a frutos secos, como la almendra, con toques de fruta madura.

La finca

El Zahan y el resto de nuestras fincas

No se trata de una única finca, sino de varias, con nombres tan interesantes como su historia: «El Duende», «La Rana», «Perales», «El Conde»… y, cómo no, nuestro querido cortijo «El Zahan», la finca más representativa de todas.

400.000 m³

Regadío propio

Una presa que nos da un aceite constante, año tras año

Contamos con una presa de aproximadamente 400.000 m³ de capacidad que construyó nuestro abuelo aprovechando una tierra calma dentro del cortijo. Gracias a ella podemos regar toda la finca y tener una producción homogénea en cantidad y calidad, sin depender de variables externas como la lluvia.

Por eso nuestras producciones apenas varían de un año para otro, y nuestros aceites mantienen un sabor único y característico.

El proyecto

Una vida dedicada al campo, en cada botella

Cortijo Zahan surge del trabajo, del esfuerzo y de la constancia de una vida dedicada al campo; de la necesidad y el deseo de dar importancia al fruto que llevamos toda la vida cultivando.

Queremos mostrarnos como somos: una empresa familiar donde importa tanto el duro trabajo de nuestro equipo como el cuidado diseño de nuestras botellas más premium. Damos valor y protegemos nuestro trabajo para situar el aceite de oliva en el nivel en el que creemos que debe estar. La recompensa es la excepcional calidad de nuestros aceites.

«Que toda esa dedicación al campo, la tradición y las raíces ligadas al olivo se vean reflejadas en nuestros aceites, y que tú los puedas disfrutar.»